LA GRATITUD Y RECONOCIMIENTO

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 El diccionario de la Real Academia Española define así la gratitud: «Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera». Algunos sinónimos o ideas afines, serían: agradecimiento, gracias y reconocimiento.

 Así pues, la gratitud es una actitud o espíritu de agradecimiento. Es ser consciente de lo bueno que nos pasa, las bendiciones de nuestra vida, y no limitarnos a darlo por hecho.

 Alguien lo expresó así:

 «Esta es la clave de la vida: Espera que todo te sea dado desde arriba; sin embargo, sorpréndete de verdad y ten un agradecimiento eterno cuando llegue todo eso. Espera tener todo lo bueno, y al mismo tiempo, no des nada por descontado. Si hay una clave de la vida, es esta». C. JoyBell C.

 Ese autor sí que dio en el blanco con relación a la clave de la vida, que es el hecho de que lo bueno que hay en nuestra vida, las bendiciones que tenemos, las cosas que disfrutamos, todo viene de arriba; son los regalos que Dios nos da, Su magnífico regalo que ha dado a cada ser humano. Cuando hacemos una pausa por un momento y miramos a nuestro alrededor, cuando vemos los pájaros, el cielo, el paisaje, las flores, las plantas, cuando admiramos la belleza natural que nos rodea y nos damos cuenta de que todo proviene de Dios, de Su amor por nosotros, nos da una razón para estar agradecidos. Las cosas que disfrutamos —el amor que tenemos, y que damos a otros, o nuestros niños, nuestras experiencias— tienen su raíz en el hecho de que Dios nos ama y nos ha creado.

 En la Biblia se habla de gratitud, de acción de gracias. En las Escrituras se habla mucho de estar agradecidos con Dios, que es el dador de vida y de las bendiciones que tenemos.

 Se nos dice que lleguemos ante Su presencia con alabanza, que lo alabemos, que lo exaltemos con alabanzas, que abundemos en acciones de gracias. Encontré casi 50 versículos en la Biblia donde se nos pide que expresemos agradecimiento a Dios.

 Leí este relato conmovedor de Thomas Monson, y se lo voy a leer a ustedes ahora.

 El viernes, la policía del Distrito de Columbia subastó unas 100 bicicletas que no habían sido reclamadas. Al subastarse la primera bicicleta, un niño de 11 años ofreció:

 —Un dólar.

 Se ofreció, sin embargo, una cantidad mucho mayor. Cada vez que se subastaba otra bicicleta, el niño repetía esperanzado:

 —Un dólar.

 El subastador, que llevaba 43 años subastando las bicicletas robadas que no se habían reclamado, notó que las esperanzas del niño parecían aumentar cuando se subastaba otra bicicleta de carreras.

 Al final, solo quedaba una bicicleta de carreras. La puja llegó a ocho dólares.

 —¡Vendido al niño por nueve dólares! ­—exclamó el subastador.

 Sacó ocho dólares de su bolsillo y pidió el dólar al niño. El muchacho entregó el dinero en monedas de uno, cinco, diez y veinticinco centavos. Tomó la bicicleta y empezó a marcharse. Caminó apenas unos metros y se detuvo. Con cuidado estacionó su nueva posesión y volvió. Abrazó con agradecimiento al subastador, colgándose del cuello y lloró.

 Deberíamos hacernos esta pregunta: «¿Cuándo fue la última vez que sentí un profundo agradecimiento, como el de ese niño?» Thomas S. Monson, Think to Thank, Ensign, noviembre de 1998.

 ¿Cuándo fue la última vez que abrazaste a Dios, y le diste gracias desde lo más hondo del corazón por todo lo que Él ha hecho por ti? ¿Cuándo fue la última vez que diste gracias a Jesús por lo que Él pasó a fin de darte la salvación y la vida eterna? Su sacrificio no fue un acto de bondad espontáneo, sino la decisión de llevar tus pecados, de modo que no solo tuvieras la bendición de Dios en esta vida, sino vida eterna con Él. Dio Su vida por ti en particular. ¿Le has agradecido últimamente? ¿Vives con agradecimiento a Dios?

 Cada uno de nosotros recibe el cuidado y amor de Dios. Él hace que salga el sol sobre los justos e injustos. Debido a Su bondad y amor puros, lo da a todos. Solo porque ama Su creación.

 Y la respuesta adecuada a todo lo que Dios ha dado es estar agradecidos, alabarlo y expresar agradecimiento. Debemos tener gratitud hacia Dios por todo lo bueno que proviene de Él y Su amor. Él es el que nos da todo lo bueno.

 Ahora bien, es muy fácil quejarse cuando la situación no es como queremos. Sin embargo, hay muchísimas cosas que Dios nos da, que tenemos la bendición de disfrutar. Y cuando hacemos una pausa y reflexionamos en ello, algunas que me vienen a la mente son: Pues, que desperté esta mañana y me fue dado otro día de vida, que veo la belleza de Su creación, una flor, un árbol, un pájaro. Que hay agua para beber. Es algo muy bello. Hay alimentos; tengo familia y amigos. Y todas esas son bendiciones de Dios. Procuro tener una actitud de ser más consciente de todos los detallitos que pasan desapercibidos, que en realidad son excelentes bendiciones y que con frecuencia me parecen lo más natural del mundo. Sin embargo, son bendiciones de Dios; quiero tenerlo presente, ser más consciente de eso y pensar más en ello.

 Tener una actitud de agradecimiento hacia Dios crea en nuestro interior una actitud agradecida en la vida y todo lo que nos traiga.

 Al reflexionar al respecto, vemos que cada uno de nosotros ha sido muy bendecido. Incluso si enfrentas una lucha o un desafío, o tal vez algo te resulta muy difícil, si ves tu vida desde el prisma de la gratitud, puedes encontrar muchísimo que agradecer, incluso en medio de problemas, sufrimientos y tribulaciones.

 Incluso si tienes alguna enfermedad o dolencia, puedes mantener una actitud de agradecimiento en la vida. Puedo dar un ejemplo muy cercano. María, mi amada esposa, ha sufrido por más de 25 años una enfermedad de los ojos. A menudo no puede valerse de sus ojos para nada y debe mantenerlos cerrados. Además, se pone lentes de sol en interiores y exteriores. No puede leer ni ver televisión ni películas, porque eso le causa dolor. A veces tiene los ojos infectados, con pus, y no los puede abrir. Sin embargo, a pesar de todo expresa gratitud. Está agradecida de tantas cosas que hay en su vida. En realidad, creo que está mucho más agradecida que yo de la vida en general y todas las maravillas grandes y pequeñas que disfrutamos a diario. Su perspectiva agradecida minimiza su dolencia, la cual es un hecho, un desafío constante y de toda la vida. Sin embargo, ella es muy positiva con relación a su enfermedad y tiene una actitud de alabanza. Tengo la certeza de que también ustedes conocen a muchas personas que irradian gratitud en medio de las dificultades.

 El agradecimiento es una actitud, muchas veces se le llama la actitud de gratitud. Es una manera de andar por la vida. Podemos optar por hacer que la gratitud sea parte integrante de nuestra vida.

 Independientemente de nuestras circunstancias, salud, situación económica o cualquier otro desafío que tengamos en nuestra vida, tenemos muchísimo que agradecer a Dios. Y se nos pide que lo alabemos, le demos gracias y tengamos gratitud hacia Él. Sin embargo, también hay otra razón para ser agradecidos y tener una actitud de gratitud.

 Zig Ziglar lo expresó bien cuando dijo:

 «Cuanto más se expresa la gratitud por lo que se tiene, más motivos se tienen para expresar gratitud».

 La gratitud es una potente ley espiritual. Nos acarrea cosas buenas. La gratitud hace que desciendan las bendiciones de Dios.

 Es probable que hayan escuchado a alguien decir: «Se encuentra lo que se busca». Cuando uno está constantemente agradecido, la mente se concentra en lo bueno, en lo positivo. Por ende, se encuentran más cosas buenas cuando uno mira alrededor y a medida que transcurre la vida cotidiana. Debido a que la actitud que se tiene en la vida destaca lo positivo, se crea y genera más bien, más alegría, más felicidad.

 ¿Han conocido a alguien que piensa que todo le va salir mal, que al final no saldrá bien? ¿Qué si hay algo que puede traer mala suerte o salir mal, por supuesto que va a suceder? ¿Y saben qué? Para las personas que piensan de esa manera, a menudo resulta así. Es casi asombroso que cuando alguien tiene esa actitud, en muchos casos algo no sucede o la situación sale mal.

 Naturalmente, también lo contrario es cierto. Hay personas que esperan que todo salga bien. Confían en que las cosas marcharán bien, que el plan se llevará a cabo, que el resultado final de la reunión será a su favor, y así sucesivamente. ¿Y saben qué? Las cosas les salen bien a esas personas. Pareciera que van «de poder en poder» y que siempre tienen noticias asombrosas.

 Mateo 7:7 dice: «Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá». En esencia, eso dice que cuando se tiene una actitud expectante, cuando uno busca, hace lo que puede y tiene fe para algo, lo conseguirá.

 Marcos 9:23 dice: «Si puedes creer, al que cree todo le es posible». ¿Qué tan positivo es eso? ¡Todo es posible!

 La gratitud hace que pensemos en lo que tenemos en vez de en lo que no tenemos. Hace que nos concentremos en las bendiciones, en todas las cosas estupendas que tenemos. Uno no ve lo que le falta, lo que se pierde, lo que necesita, ni lo que todavía no ha recibido. Reconoce que tiene mucho, y está agradecido por todo. Y concentrarse en lo que se tiene, en la abundancia de lo que se tiene, abre la puerta para que lleguen más bendiciones de Dios a nuestra vida.

Cuando se pone en práctica la gratitud, la situación mejora para nosotros. La gratitud tiene otros aspectos estupendos: 

1. Cuando se siente y se expresa gratitud, al mismo tiempo no se puede tener ansiedad, preocupación ni temor.

 Es algo parecido a decir: «Cuando se deja entrar la luz, las tinieblas huirán por sí solas». El temor y la gratitud no pueden ocupar el mismo espacio. Tener esa actitud de agradecimiento y permanecer en ese estado es una manera eficaz de combatir el temor y la preocupación.

 2. Cuando tejemos gratitud en la tela de nuestra vida, le caemos mejor a la gente.

 ¿Por qué? Sencillamente porque será más agradable estar en nuestra presencia. A la gente le gusta estar entre personas optimistas, positivas y esperanzadas. Le gusta la energía, las buenas vibraciones, el enfoque positivo de la vida. Cada persona enfrenta desafíos y tiene sus propios deseos ardientes; y nadie quiere echarse encima más malas noticias o dolor. Es muy renovador y reconfortante estar con personas agradecidas y que tienen una actitud positiva.

 3. La gratitud mejora la salud y el bienestar general.

 ¿Acaso no queremos todos estar mejor y gozar de mejor salud? Se ha demostrado que poner en práctica la gratitud reduce el estrés, la ansiedad, la preocupación y el temor. Y no solo eso, causa una mejora en enfermedades que están relacionadas con esas emociones, como las cardiopatías, la presión alta y la depresión, entre otras.

 Algo que se puede hacer para cultivar más gratitud en la vida, y pensar más en las bendiciones y todo lo bueno que se tiene, es llevar un diario de gratitud. Cuando hace tiempo pensaba en este tema, decidí empezar a llevar un diario de gratitud.

 Según estudios realizados, escribir las cosas por las que estamos agradecidos conlleva beneficios bastante sorprendentes, como más felicidad, se duerme mejor, hay menos soledad y menos síntomas de enfermedad. Lo que me encanta de la gratitud es que me recuerda lo que Dios ha hecho por mí: las muchas alegrías que tengo en la vida, las oraciones respondidas, las victorias ganadas, lo que Él ha hecho en la vida de mis seres queridos. Me recuerda que Dios está presente en mi vida, y leer lo que Él ha hecho me motiva a amarlo más y a estar más agradecido con Él. Llevar un diario de gratitud ayuda a pensar más en lo bueno. Nos damos cuenta de que cada día es extraordinario, y que los pequeños detalles son maravillas, y al hacer una pausa para recordarlos y escribirlos, los notamos más y los apreciamos más. Agradecer todo lo bueno hace que sucedan más cosas buenas.

 Por último, les dejo un bellísimo texto de Melody Beattie acerca de la gratitud:

 «La gratitud abre la vida a la plenitud. Convierte lo que tenemos en suficiente, y todavía nos sobra. Vuelve el rechazo en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Transforma una comida en un banquete, una casa en un hogar, un extraño en un amigo. Hace que el pasado cobre sentido, trae paz a la actualidad y crea un objetivo para el mañana».

 Cultiven la actitud de gratitud. Y si lo hacen, hará que su vida sea muchísimo mejor. ¡Que Dios los bendiga!

 

Por: Peter Amsterdam

Especialmente para ti con mucho amoramore…Myriam.

 

 

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