“Si Solamente…”

fuerza en la debilidad

Cada uno de nosotros está lleno de imperfecciones y defectos, que el Señor podría superar con decir una palabra. En cambio, frecuentemente él nos deja luchar con nuestras debilidades para revelar Su poder. Este concepto viene directamente de la Biblia, Pablo escribió: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7)

Me parece que todos los seres humanos tienen, por lo menos, un problema con su “vaso de barro”, que es especialmente agobiante, ya sea una aflicción o enfermedad persistente, que decididamente el Señor se niega a quitarle. Yo les llamo los “si solamente…”. Observe a las personas mas cercanas a su vida. Converse con ellos acerca de sus circunstancias. La mayoría de ellos admitirán que tienen un “si solamente…” que impide que su vida sea ideal. Si solamente yo no tuviera diabetes, o sordera, o sinusitis (o cualquier combinación de problemas de salud).

Si solamente mi esposo y Yo pudiéramos tener hijos. Si solamente no me hubiera metido en ese mal negocio, o en ese pleito, o en esa relación matrimonial carente de amor. Si solamente no tuviéramos un hijo enfermo, o una suegra que me causa problemas.  Si solamente solamente no tuviéramos dificultades económicas. Si solamente no hubieran abusado sexualmente de mi, cuando era una niña o niño. Si solamente…si solamente Dios me librara de este problema. Sin embargo los problemas persisten. En cuanto a esas dificultades, el Señor nos repite dulcemente lo que le dijo a Pablo, hace casi dos mil años: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). ¡El apóstol Pablo tuvo una enfermedad o “aguijón en la carne” hasta el día en que murió, para que no dejara de ser humilde! Ni siquiera se le pudo confiar una salud plena, pues de otro modo quizás se le habría subido a la cabeza, ya que el Señor le había honrado en muchos otros aspectos. El dijo que “Para que no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne”. Respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Mas me ha dicho: “Bastáte Mi gracia;…”.

Hay veces en que el Señor no nos responde inmediatamente, lo cual pone a prueba nuestra fe y nos une mucho a El en el Espíritu, porque nos vemos obligados a acudir a El y Su Palabra; que de otra forma, a lo mejor no les dedicaríamos tanto tiempo y atención.

Todos nosotros tenemos también debilidades que constituyen nuestro “aguijón en la carne”. Por que si no tuviéramos ninguna de estas flaquezas y fuéramos todos perfectos, no podríamos ayudar gran cosa a los demás; si fuéramos tan santurrones y perfectos no podríamos ser comprensivos ni compasivos. Ni siquiera les podríamos comprender. De modo que a veces puede que seamos de más utilidad al Señor con nuestras aflicciones y debilidades, o que seamos mucho más humildes y tengamos más fe, que si el Señor nos curará. “Porque la prueba de vuestra fe es más preciosa que el oro, ¡más que el oro fino! Cuando hayas pasado por el fuego saldrás como oro. Porque la obra de todo hombre será sometida a prueba, y se sabrá de qué está hecha; si de madera, heno, hojarasca, o de objetos preciosos como el oro, plata y piedras preciosas; y todo lo que no sea de valor será consumido por el fuego, mas todo lo que sea de valor persistirá”. (1a. Pedro 1:7; 1a Corintios 3:12-15).

Parte de este artículo es tomado del librito ¡Crecer en Amor!

Con mucho amoramore.

Myriam

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